Pues eso, todavía no me termino de acostumbrar a la ciudad; de vez en cuando me tomo un colectivo equivocado.
Me tomé el 37 en Congreso y en un momento freno de golpe, lo suficientemente fuerte para que me hiciera saltar y me dejó en Palermo, pero 9 días antes. Es divertido saltar en el tiempo, pero tiene sus molestias….
PD: Yo no leo “La Nación”, pero era el único diario del día que tenía a la mano.



